Restaurante El Cenador de Amós

Cenador de Amós está ubicado en la antigua ”Casa-Palacio Mazarrasa”, año 1756.

El edificio tiene una composición barroca en la fachada. El conjunto se compone de un cuerpo central en forma de torre y dos cuerpos laterales, la torre consta de tres partes y decoración geométrica.

El comedor principal del Cenador de Amós se ubica en el antiguo patio donde accedían los coches de caballos. La luz natural que invade este espacio hace que sea único y uno de los restaurantes más bellos de España. Disponemos de tres comedores principales (uno dotado de chimenea), y dos pequeños comedores privados, cualquiera de ellos encantadores.

El espacio ha sido decorado por el reconocido interiorista Rafael Zabala respetando sus elementos arquitectónicos originarios del siglo XVIII (los arcos de piedra, la ebanistería de pinotea, castaño y roble y las puertas de época con cristales soplados), ha dotado a la sala de un aire más minimalista, eso sí, manteniendo todo su encanto . Suelos pulidos, paredes y vigas teñidas de blanco impoluto, modernos separadores verticales y objetos de diseño, como las lámparas de la marca Flos, componen un elegante comedor en el que vivir una experiencia gastronómica inolvidable.

Un equipo de personas comprometido con alcanzar la excelencia; Un equipo que no se conforma, compartimos valores como el talento, la pasión, la creatividad y la innovación.

En un lugar privilegiado de nuestra casa se encuentra nuestra bodega con más 200 años de historia.

Un lugar de silencios y cientos de rincones en los cuales se esconden más de 400 referencias escogidas con mimo por nuestra sumiller Nuria Martínez, esperando a ser descubiertas para acompañar a cada una de nuestras deliciosas propuestas.

Su Historia.

Me cuentan del abuelo Amós que era un hombre menudo, campechano, dicharachero… Nació en Azagra, (Navarra) y fue un hombre popularísimo.

Ganaba el pan trabajando en el campo y saliendo por los pueblos con su carro.

Era intrépido, fuerte, insensible al calor y al frío, sin temor a los ladrones que pudieran robarle en esos caminos que cruzaba muchas veces de noche; su llegada era celebrada en cada pueblo como un acontecimiento, además de la sal para las matanzas y los frutos de su cosecha, siempre cargaba en su carro una samanta de regaliz que preparaba en trozos con los que obsequiaba a los chiquillos que salían a recibirle.

Derrochaba cordialidad… A la hora de la venta no le importaba dar dos docenas de trece pimientos ni exigía dinero, las mujeres le pagaban con huevos, pollos, trigo, cebada.

Nunca se enfadaba

Era Amós cocinero de unas sopas de pimiento por la noche, preparador del desayuno con migas y animador de tertulias inolvidables. En su mente quedó la ilusión de poner una fonda, ilusión que jamás pudo alcanzar.

Su nieto, que nunca llegó a conocerle,nos cuenta su historia y su recuerdo; seguro que jamás pensó que su espíritu llegase tan lejos ni que fuese a dar nombre a un sueño, que es hoy un restaurante muy importante.